“Nueva York, 1986. John Schuyler Moore, reportero de sucesos de The New York
Times recibe una convocatoria urgente en plena madrugada. Su antiguo compañero
de Harvard, el famoso psicólogo (o alienista) Laszlo Kreizler, le pide que se
presente bajo una lluvia torrencial en el puente de Williamsburg, donde ha
tenido lugar un horrible crimen. El director de la policía de la ciudad, encarga
a kreizler y al propio Moore que dirijan la investigación. Una jugada atrevida,
pues el alienista es considerado como poco menos que un hechicero por una
sociedad convencida de que un asesino nace, no se hace.”
Este es el primer libro de Caleb Carr que he leído, y me alegro, pues despertó
en mí una curiosidad por la psicología y por la criminología que
nunca antes había experimentado.
La trama en sí está muy bien desarrollada, y aunque no es una lectura sencilla,
es fácil de disfrutar, eso sí, si tienen en mente leerlo, les recomiendo tener
un diccionario a la mano. Los personajes están muy bien desarrollados,
Stevie y Sara fueron con los que tuve más conexión, y me agrada que haya
incluido algunos personajes que si existieron, aquellos de los que no me habría
percatado de no ser por esta placentera lectura.
Algo que no me agrado, fue la extensión de los sucesos, pues esporádicamente pasaba algo emocionante, estoy consciente de que Caleb dejaba algunas pistas e indicios sueltos para que el lector los descubriera por sí mismo, pero hay que ser bastante perspicaz para
poder notarlos, y al final de la lectura me estuve reprendiendo internamente por
no haber notado nada, supongo que a esto se debe la extensión de la lectura.
Además de lo anteriormente mencionado, este libro me fue un gran deleite
intelectual, y a la vez fue una introducción muy útil al mundo de la psicología
y criminología, que me dejo deseando por más.
GRACIAS POR TU ATENCIÓN MI QUERIDO LECTOR!

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